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Estudios clínicos demuestran que la sexualidad no desaparece cuando se llega a anciano

La tercera edad . Viajes, residencias, cultura, ocio y gimnasia para disfrutar de la vida

Jornada de clausura del X Congreso Semer en Pontevedra ‘Rompiendo Barreras’.

– “La sexualidad y la afectividad -más en las personas mayores- son la tercera necesidad del ser humano” afirma el responsable del Servicio Psicosocial de la residencia Aspaldiko y Centros Sociales de Portugalete, Álvaro Mosquera

– En la Tercera Edad, el sentimiento y las necesidades sexuales y afectivas son las mismas que a otras edades, expone, a pesar de que continúa siendo un tema tabú para usuarios, profesionales y familiares, de que los cuidadores no saben qué hacer cuando se manifiestan actitudes sexuales entre los residentes y de que no existe apenas formación entre los profesionales para tratar este ámbito

– La homosexualidad en las personas mayores es aún más rechazada y crea problemas de marginación

– El X Congreso se clausura con un éxito rotundo de participación de ponentes y congresistas y con la intención de continuar la labor del colectivo de médicos y profesionales de residencias de “cambiar el actual modelo residencial”

– El encuentro ‘Rompiendo Barreras’ resaltó los espacios donde viven, se cuidan o se divierten los mayores

Pontevedra, noviembre de 2010.- “La sexualidad en las personas mayores es una realidad y una evidencia, pero parece que a nadie le toca hablar de ello ni afrontar el tema, es un asunto tabú que aún genera mucho rechazo, desinformación y vetos, entre usuarios, profesionales y las propias familias. Todos impiden su desarrollo en libertad”. El experto en sexualidad y afectividad en personas mayores y responsable psicosocial de la residencia Aspaldiko y centros sociales de Portugalete, Álvaro Mosquera, tiene claro que “aún hoy en día hablar de sexo en las personas mayores se identifica con viejos verdes” cuando “es un es algo habitual en las residencias y así debe ser, porque es un asunto natural que debe, si no potenciarse, al menos sí propiciarse”. La experiencia que le otorgan los 358 personas de la residencia donde trabaja (una de las más numerosas de todo el País Vascos) y los estudios que dirige le avalan para asegurar que “existen evidencias científicas que demuestran que la sexualidad y la afectividad no merman con la edad y que el sexo y la afectividad en estas edades son indudablemente un factor de mejora tanto físico como mental”.

Mosquera trató con muchísimo éxito y un gran seguimiento este tema en una de las últimas ponencias de la jornada de clausura del X Congreso de la Sociedad Española de Médicos de Residencias (Semer) donde matizó que “es muy necesario abordar el tema públicamente a nivel humano, personal y profesional para tratarlo con naturalidad, valentía, respeto e intimidad, lo que no suele ocurrir en las residencias” pues según aclara, “la sexualidad –mucho más entre los ancianos- es la tercera necesidad del ser humano después de la alimentación y la seguridad, además de un derecho, algo reconocido incluso por la ONU, que en este colectivo se manifiesta de manera mucho más amplia y diferente que a otras edades, no tanto como el coito, es mucho más, caracterizado por la afectividad, las caricias, los juegos eróticos, el cariño, el amor… lo que no quita que existan ancianos que puedan consumar una relación de forma física, pero el entorno, los prejuicios y muy especialmente la actitud de los propios compañeros usuarios, profesionales y familiares no permiten su desarrollo, todo lo contrario”. Mosquera concluye por eso que “el deseo sexual no decae con la edad” tal y como avala científicamente, por ejemplo, la Universidad de Chicago que en un estudio con 3.000 personas determinó esta acerteza, si bien entre los 75 y los 85 años, sólo el 25 por ciento decía mantener relaciones, aunque en las conclusiones se apuntaba que todo tiene mucho que ver con haber tenido sexo en etapas anteriores de la vida. “Muy importante sobre todo entre los 50 y los 60 años” indica este experto, “por lo que es doblemente importante la información sexual y la información, sobremanera entre los profesionales de residencias, pues no es habitual que lo suelan permitir, pero aún siendo así, la mayoría no sabe qué hacer, cómo reaccionar en estos casos”. El recomienda “naturalidad, respeto y libertad para su desarrollo, preservar la intimidad y dar opción al usuario de decidir” esto en el caso de personas mayores institucionalizadas en residencias que tengan consciencia, pues las dependientes necesitan un control, seguimiento y no siempre son conscientes totalmente de sus actos.

El problema alega Mosquera “es que las residencias, los profesionales y los familiares no procuran esta libertad para decidir ni favorecen el desarrollo de relaciones sexuales, agravado por los mitos en torno al sexo en esta edad, como la ausencia de erección o de orgasmo femenino”, no existen, insiste, “espacios ni políticas para ello”.

Homosexualidad

“Si la sexualidad entre mayores es tabú, mucho más rechazo social causa la homosexualidad en este colectivo” evidencia Mosquera que recurre a un estudio de campo de la asociación Colegas que menciona que en España “pueden existir alrededor de 700.000 gays, lesbianas, transexuales y bisexuales mayores de 65 años” una cifra que en 20 años “llegará a los 2´5 millones” y sin embargo “la política, los espacios y los servicios para ellos son inexistentes”. Porque si bien admite que “la integración sería lo ideal” lo que ocurre realmente es que “no existe en la práctica, desgraciadamente de momento tiene que haber residencias o instituciones específicas que les presten este ámbito que no encuentran”. Así pone el ejemplo de Alemania donde “funcionan desde hace años residencias y centros integrados o específicos para gays, lesbianas, transexuales y bisexuales” por que si no, advierte, “se corre el riesgo de caer en la endogamia por supervivencia”.

En España, matiza, existen de momento sólo dos residencias para personas homosexuales, ambas en el sur” aunque concluye, “el presupuesto condiciona el acceso y esto no debería ser así, tendrían que existir opciones y libertad de elección”.

Por una atención adecuada

El doctor Varela presentó un estudio sobre el manejo de la vía subcutánea en el domicilio

José A. Varela Vaamonde, médico adjunto del Servicio Hospitalización a Domicilio (HADO) del Complejo Hospitalario de Pontevedra (CHOP), presentó en la jornada de clausura del congreso el trabajo ‘Vía subcutánea, una alternativa en el tratamiento domiciliario/no hospitalizado del paciente crónico/anciano’, realizado para valorar una alternativa a la vía subcutánea a los tratamientos, sobre todo parenterales, en el ámbito domiciliario, con el propósito de que la práctica fuese efectiva, al mismo tiempo que asequible, “para lograr una atención adecuada con las limitaciones propias del medio y condicionada además por el horario limitado de atención y tiempo de presencia”, destacó el ponente.

Tras hacer un estudio-revisión del manejo de la vía subcutánea y distintos tratamientos aplicables y analizando posteriormente la aplicación de algunos de ellos en un grupo de pacientes crónicos que fueron ingresados durante el año 2009, se llegó a la conclusión de que la vía subcutánea “es aplicable en domicilio y centros de personas mayores crónicas con todas las garantías (eficaz en el 80% de los casos), como alternativa a la vía parenteral en ciertos tratamientos como tratamientos diuréticos, algunas infecciones, hidratación y control de síntomas, fundamentalmente el dolor mal controlado”, comentó Varela. “Para ello es imprescindible contar con la figura del cuidador y del personal instruido, y facilitar la labor en ambos sentidos con unas hojas de instrucciones, tratamientos y registros adecuados”.

Semer clausura su décimo congreso con más de 300 asistentes y 50 ponentes. La próxima edición se celebrará en Almería.

En la sesión de clausura del congreso intervino el presidente de la SEMER, Alberto López Rocha, que agradeció la asistencia a los participantes y a las autoridades, mostrando su satisfacción por la presencia de cerca de 400 congresistas y más de 50 ponentes. López Rocha destacó asimismo que era “la primera vez que otras sociedades científicas (Sociedad Gallega de Gerontología y Geriatría (SGXX), Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación (SED), Sociedad Española de Psicogeriatría (SEPG), Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC), Sociedad Madrileña de Geriatría y Gerontología y Sistema Español de Acreditación de la Formación Médica Continuada (Seaformec). avalaban científicamente el congreso”.

Asimismo, el doctor Juan José Alberto Castellón presentó la edición número 11 del congreso, que se celebrará del 3 al 5 de noviembre del año próximo en Almería, bajo el lema ‘Calidad de vida’.

En la décima edición del congreso nacional se presentaron ponencias que abordaron temas como el nuevo modelo residencial, la sexualidad en las personas mayores, la alimentación adecuada y las dietas especiales, el envejecimiento activo o la atención médica.. En el encuentro se impartieron también varios cursos extracongresuales para personal de enfermería, auxiliares gerocultores, fisioterapeutas y terapeutas ocupacionales.

Fuente: noticiasmedicas.es

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